Por qué trabajar y ahorrar ya no garantiza comprar vivienda en Gran Canaria
Descubre por qué trabajar y ahorrar ya no es suficiente para comprar vivienda en Gran Canaria.
Durante décadas se nos enseñó que estudiar, trabajar y ahorrar te permitiría comprarte una vivienda. Hoy esa promesa ya no se cumple, y no por falta de esfuerzo, sino porque el sistema y las políticas públicas han dejado de responder a la realidad del ciudadano medio en Gran Canaria.
Trabajar y ahorrar ya no garantiza acceder a vivienda, y este problema se agrava especialmente en territorios tensionados como Gran Canaria, donde la combinación de precios altos, salarios desajustados y políticas de vivienda ineficaces ha convertido el sueño de la propiedad en un objetivo casi inalcanzable.
El divorcio entre salarios y precios de la vivienda en Gran Canaria
Los precios de la vivienda crecen por encima de los salarios y de la capacidad de ahorro de las familias. En Gran Canaria:
- Los sueldos locales no compiten con los precios del mercado.
- La inversión y la especulación inflan los precios por encima de la capacidad de compra.
- La vivienda disponible para residentes escasea, mientras la demanda de inversores y compradores no residentes presiona aún más el mercado.
Conclusión: el esfuerzo individual ya no basta para acceder a una vivienda.
Ahorrar ya no es suficiente
El mito de que “ahorrar garantiza tu casa” se ha roto. Incluso con ahorro constante, hoy se exige:
- Entrada significativa (20–35% del precio real)
- Impuestos y gastos de notaría, registro y gestoría
- Colchón financiero que cubra imprevistos
Muchos trabajadores ahorran durante años y aún así no alcanzan el mínimo exigido. Esto demuestra que el ahorro personal no puede compensar la falta de políticas que faciliten el acceso a la vivienda.
La banca no premia el esfuerzo, premia el perfil
Los bancos no conceden hipotecas por sacrificio, sino por números:
- Historial financiero impecable
- Ingresos estables y predecibles
- Mínima deuda previa
Una persona que haya trabajado y ahorrado años puede ser rechazada por errores pasados, uso de créditos pequeños o precariedad laboral.
Aquí entra la importancia de la política pública: debería equilibrar las desigualdades que el mercado financiero no corrige, pero en Gran Canaria esto no ocurre.
Políticas de vivienda en Gran Canaria: el gran problema estructural
Si trabajar y ahorrar ya no garantiza acceso, la falta de medidas públicas coherentes es la causa estructural. La vivienda se ha convertido en un activo financiero antes que en un derecho, y Gran Canaria refleja este problema de forma clara:
Escasez de vivienda asequible
- Los proyectos inmobiliarios priorizan inversión y turismo, no residencia local.
- La vivienda protegida es insuficiente y muchas veces inaccesible para el ciudadano medio.
- La falta de planificación retrasa la construcción y encarece la vivienda existente.
Medidas de control de precios ineficaces
- Limitan precios sin aumentar la oferta.
- Provocan retirada de inmuebles del mercado.
- No diferencian entre vivienda habitual y alquiler turístico, generando distorsiones.
Ayudas mal diseñadas
- Concentradas en colectivos específicos y no en trabajadores y ahorradores.
- Burocracia lenta y poco adaptada al mercado.
- No compensan el desajuste entre salario y precio real.
Burocracia y retrasos estructurales
- Trámites largos para permisos y licencias
- Procesos complicados para la asignación de vivienda protegida
- Proyectos que tardan años en materializarse
Consecuencias directas
- Emancipación tardía
- Dependencia familiar prolongada
- Desigualdad creciente frente a compradores externos
- Frustración y sensación de que “trabajar y ahorrar ya no sirve para nada”
Qué se podría hacer
Para revertir la situación, Gran Canaria necesita políticas de vivienda que realmente funcionen:
- Aumentar oferta real de vivienda asequible para residentes.
- Rediseñar ayudas efectivas que lleguen a quienes trabajan y ahorran.
- Simplificar la burocracia y acelerar permisos de construcción y venta.
- Regular el mercado sin destruir la oferta, diferenciando alquiler, compra e inversión.
- Combinar educación financiera con medidas estructurales, permitiendo planificar el acceso a vivienda de manera realista.
Mientras estas medidas no existan, trabajar y ahorrar seguirá siendo necesario, pero insuficiente
Conclusión
Comprar vivienda hoy requiere más que esfuerzo: requiere estrategia, información y asesoramiento profesional
El problema no es individual, sino estructural: salarios desajustados, precios inflados y la falta de políticas públicas efectivas dejan fuera del mercado a quienes cumplen con todas las reglas del esfuerzo personal. Decir la verdad no es desanimar: es mostrar la realidad y exigir soluciones coherentes.
No podemos dejar el problema en manos del mercado y del esfuerzo individual. Si el Gobierno quiere que los ciudadanos puedan comprar vivienda, debe actuar con medidas reales y estructurales, no parches ni titulares:
- Aumentar la oferta de vivienda asequible, construyendo activamente para residentes y evitando que la inversión especulativa siga inflando precios.
- Rediseñar las ayudas para que lleguen a quienes realmente trabajan y ahorran, eliminando la burocracia que frena el acceso.
- Agilizar los trámites y permisos para que la construcción y venta de vivienda no se eternicen.
- Regular el mercado de manera inteligente, distinguiendo entre vivienda habitual, alquiler turístico e inversión para evitar distorsiones.
- Promover educación financiera y planificación real, enseñando a los ciudadanos cómo organizar sus finanzas para poder acceder a la vivienda.
Mientras el Gobierno no implemente estas medidas, seguirán quedando fuera del mercado quienes cumplen con todas las reglas del esfuerzo personal, perpetuando la desigualdad y la frustración.









